La Alianza Global para una Banca con Valores (GABV) y su red de bancos con valores están íntimamente relacionados con la búsqueda de la paz y la justicia social. Estas entidades financieras fomentan un entorno inclusivo en el que todas las personas sientan que tienen un hueco en la sociedad, contribuyendo así a reducir la violencia y los conflictos potenciales.
La paz se considera a menudo como la ausencia de conflicto o violencia. Sin embargo, la verdadera paz es mucho más que eso: incluye también la estabilidad y la armonía que surgen cuando las personas tienen igual acceso a los derechos, las oportunidades y la libertad de vivir y prosperar sin miedo. En una sociedad pacífica, las comunidades pueden florecer, se defiende la dignidad de todos, se escuchan las opiniones de los demás y se respetan los derechos.
Conseguir una paz duradera significa abordar las causas más arraigadas de los conflictos, como la pobreza, la desigualdad y la discriminación. La justicia social implica el desmantelamiento de las barreras estructurales que impiden la igualdad de oportunidades, incluidas las disparidades económicas, la discriminación racial, la desigualdad de género y la injusticia medioambiental. Su objetivo es garantizar que todas las personas, con independencia de su origen, tengan la oportunidad de contribuir positivamente a la sociedad y de llevar una vida plena.
Juntas, la paz y la justicia social forman un círculo virtuoso: la justicia social, a través de mecanismos como la inclusión financiera, fomenta la imparcialidad y la equidad, lo que a su vez promueve la paz. Por su parte, la paz duradera proporciona la estabilidad necesaria para que florezca la justicia social y para que las sociedades sienten las bases para que arraigue la verdadera equidad, en todas sus formas.
¿Cómo puede la banca promover la paz?
En un mundo cada vez más empañado por los conflictos, está perfectamente documentado el papel que desempeñan las instituciones financieras en la perpetuación de la violencia a través de la financiación de las armas. Sin embargo, la banca también puede ser una fuerza para el bien, al desplegar sus vastos recursos para conseguir cambios que ayuden a definir una sociedad justa, pacífica y equitativa. La Alianza Global para una Banca con Valores (GABV) es una red de bancos con valores que se sitúa a la cabeza de este movimiento transformador, y aboga por poner las finanzas al servicio de un bien mayor.

La conexión entre los sistemas financieros y los conflictos mundiales está profundamente arraigada, tal y como se pone de manifiesto en el informe «Finanzas para la guerra, finanzas para la paz». Este estudio explica, entre otras cosas, que entre 2020 y 2022, las principales entidades financieras canalizaron en torno a un billón de dólares hacia la industria de la defensa. Por el contrario, los bancos con valores han adoptado políticas de exclusión que evitan de forma expresa invertir en la producción y el comercio de armas. Asimismo, la Declaración de Milán: Compromiso por la Paz, emitida al término de la Junta Anual 2024 de la GABV, subraya la necesidad de que los bancos dejen de invertir en industrias que alimentan los conflictos, en particular, el comercio de armas. En su lugar, esta Declaración insta a la entidades financieras a que inviertan en el desarrollo de unas economías resilientes, sostenibles e inclusivas.
La banca con valores no se centra solamente en retirar el apoyo a las industrias y sectores más nocivos, sino también en invertir activamente en proyectos que promuevan la paz, la sostenibilidad y la justicia social. Los bancos con valores apoyan las economías locales, financian infraestructuras fundamentales y proporcionan servicios esenciales a las poblaciones vulnerables. A través de su dedicación a la paz y la equidad social, demuestran el enorme impacto que las finanzas éticas pueden generar a la hora de transformar no solo el sector bancario, sino el mundo en general.
Aumentar la resiliencia a través de un modelo centrado en el cliente
Algunos miembros de la GABV operan en países directamente afectados por los conflictos armados, ya sea en África, en Europa o en Oriente Medio. Estos bancos con valores son especialmente relevantes en zonas de conflicto porque mantienen la actividad económica local y sirven a las comunidades vulnerables que a menudo se encuentran desplazadas. Por eso entienden los costes de los conflictos de primera mano y constituyen un poderoso ejemplo de cómo la banca puede ponerse al servicio de la paz y la prosperidad.
Bank of Palestine (BoP), una entidad que sigue dando servicio a sus clientes y comunidades en circunstancias prácticamente imposibles, es un ejemplo extraordinario de resiliencia. Desde 1960, BoP ha tratado de promover el desarrollo sostenible y la inclusión financiera en Palestina. Ofrece una amplia gama de productos y servicios para cubrir las necesidades de las personas y fomentar el emprendimiento, el empoderamiento de las mujeres y los negocios sostenibles. Es uno de los mayores bancos nacionales de Palestina y atiende a más de 850.000 clientes.

Al tiempo que continúa con su misión de mejorar los servicios bancarios en Palestina, BoP también trabaja en asociación con organizaciones locales e internacionales. De este modo, suministra comidas, paquetes de alimentos, agua embotellada, kits sanitarios y suministros invernales urgentes a los afectados de Gaza. El banco también ha ofrecido ayuda financiera a los pacientes de la Franja de Gaza que recibían atención en hospitales de Cisjordania, Jerusalén y Jordania. Sus esfuerzos de ayuda incluyen además la atención psicológica, el suministro de tiendas de campaña con fines educativos y de actividades de entretenimiento para mujeres y niños en los refugios.
En Afganistán, la entidad The First MicroFinance Bank-Afghanistan (FMFB-A) desempeña un papel importante en el avance de la justicia social y la paz, proporcionando servicios financieros a las comunidades desatendidas, sobre todo en las zonas rurales. Con más de 30 millones de habitantes, de los que aproximadamente el 75% vive en regiones rurales y el 36% por debajo del umbral nacional de pobreza, Afganistán afronta graves problemas económicos. En 2014, solo el 10% de la población tenía acceso a una entidad financiera, y apenas un 3,2% era prestatario de bancos comerciales.
El éxito de FMFB-A se debe a la adopción de un enfoque centrado en el cliente. Esta entidad adapta las políticas existentes para satisfacer las necesidades locales y las actualiza continuamente en respuesta a las cambiantes realidades. Por ejemplo, tras la llegada de los talibanes al poder en 2021, FMFB-A inició una nueva transición para cumplir la sharia. Esta decisión estratégica permitió al banco seguir sirviendo a las comunidades a través de productos bancarios islámicos en un momento en el que se necesitaba desesperadamente ayuda humanitaria. Tras un paréntesis de un año, el banco ha reanudado la financiación de microempresas y pequeñas y medianas empresas (mipymes), y su cartera islámica está creciendo en calidad.
Además, la base de depósitos de FMFB-A no ha dejado de aumentar durante el último año y medio, alcanzando su nivel más alto en la historia del banco. A pesar del difícil entorno en el que opera, FMFB-A ha seguido apoyando a sus clientes, reforzando las economías locales y contribuyendo a la estabilidad social y a la paz en Afganistán.
En un contexto diferente, Sri Lanka se enfrentó a protestas masivas en 2022, motivadas por una crisis económica que provocó la dimisión generalizada del gobierno. La entidad SDB Bank, miembro de la GABV, fue testigo directo de esta agitación social, demostrando su enorme resiliencia en tiempos difíciles. Las protestas de Aragalaya vinieron motivadas por la crisis económica más grave que ha sufrido el país desde su independencia. Aunque la economía ha empezado a recuperarse, los efectos de esta crisis siguen perdurando.
A pesar de todas estas tensiones, SDB Bank ha seguido apoyando a los clientes desfavorecidos de todo el país. El banco se ha centrado en financiar la economía real y ha promovido la inclusión financiera, sobre todo en las zonas rurales y a través de la digitalización.
Inclusión financiera para las comunidades desplazadas
En la República Democrática del Congo, FINCA DRC desempeña un papel fundamental para la recuperación de las comunidades devastadas tras décadas de conflicto armado. Con millones de desplazados por la violencia, FINCA DRC presta servicios financieros clave a los desplazados internos, ofreciéndoles los medios necesarios para reconstruir sus vidas. Muchos de estos desplazados internos han perdido sus hogares y sus medios de subsistencia, y a través de microcréditos y programas de ahorro, FINCA DRC les capacita para aprovechar la estabilidad financiera y la independencia que esta conlleva.
En Bangladesh, la entidad financiera BRAC Bank y la ONG de la que depende (BRAC), han desempeñado un papel clave apoyando a los campos de refugiados cercanos a la frontera con Myanmar, especialmente desde 2017, cuando cientos de miles de refugiados rohingya huyeron del país. Gracias a los préstamos de recuperación y a los servicios financieros que presta, BRAC Bank ha ayudado a recuperarse a las empresas y la población local, fomentando el proceso la paz y la cohesión social en la región.
Abordar la equidad racial y la reconciliación
La violencia y la injusticia social van mucho más allá del campo de batalla y, a menudo, tienen sus raíces en desigualdades históricas y estructurales. La equidad racial, por ejemplo, es una cuestión acuciante ligada a desafíos sistémicos. El sector financiero desempeña a menudo un papel importante en la perpetuación de las disparidades económicas, en particular en el caso de las comunidades marginadas. En respuesta a esta situación, los bancos con valores están liderando los esfuerzos para promover la justicia racial y la reconciliación con las denominadas Primeras Naciones.
Según Forbes, los estadounidenses de raza negra tienen menos oportunidades de acumular riqueza a través de los mercados financieros convencionales, lo que agrava la brecha de riqueza racial. En EE.UU., las cooperativas de crédito dirigidas por personas negras, como City First Bank y Southern Bancorp, se crearon para hacer frente a esta brecha, concienciando a las comunidades no bancarizadas y dándoles voz en el sistema financiero.
Spring Bank, uno de los pocos bancos comunitarios de Nueva York, ha financiado Community Voices Heard (CVH), una organización sin ánimo de lucro que aboga por la justicia racial, social y económica. CVH capacita a los neoyorquinos marginados, sobre todo en las comunidades con bajos ingresos, para abordar cuestiones clave como la vivienda, la sanidad, la educación y la participación democrática.
En Australia, la entidad Bank Australia lanzó la Estrategia de Reconocimiento y Respeto de las Primeras Naciones, en un esfuerzo por fomentar la reflexión sobre la reconciliación con las Primeras Naciones y pueblos indígenas del país. Esta iniciativa se centra en tres áreas de actuación principales: fomentar el reconocimiento y el respeto, apoyar el tejido empresarial de las Primeras Naciones y conceder préstamos de impacto a estas comunidades.
Del mismo modo, en el Sur Global, miembros de la GABV como BancoSol en Bolivia y Banco Codesarrollo en Ecuador apoyan el espíritu empresarial de las comunidades indígenas, en particular en las mujeres, para ayudarles a lograr su independencia financiera.
Prácticas altruistas sencillas y eficaces
MagNet Bank es una pequeña entidad financiera húngara con valores que opera con arreglo a unos principios que priorizan la responsabilidad social y la implicación en la comunidad. Una de sus iniciativas es la Tarjeta Bancaria Solidaria, que permite a los clientes donar una parte de la comisión del banco por cada compra a una organización sin ánimo de lucro de su elección.
A través de su programa de donación a la comunidad, MagNet también permite a los clientes destinar parte de los ingresos imponibles del banco a las ONGs. Desde 2010, este programa ha distribuido el equivalente a más de un millón de dólares al sector de las ONGs.
En Alemania, el compromiso de la entidad SozialBank con la justicia social está profundamente arraigado en sus operaciones, sobre todo a través de sus servicios financieros especializados para los sectores social y sanitario. Esta entidad se centra exclusivamente en organizaciones e instituciones sin ánimo de lucro que atienden a poblaciones vulnerables.
Un ejemplo de ello es su servicio «Gemeinwohl Invest», una plataforma digital de gestión de activos diseñada específicamente para ONGs y organizaciones benéficas. Esta iniciativa ayuda a las organizaciones a optimizar sus inversiones al tiempo que las alinea con prioridades sostenibles y socialmente responsables. SozialBank también mantiene desde hace tiempo una alianza con Aktion Mensch, la mayor lotería social de Alemania, lo que le permite apoyar numerosos proyectos que benefician a personas con discapacidad.
Banca y justicia social
La banca con valores contribuye activamente a conseguir una sociedad más igualitaria, ya que contribuye a que sus servicios sen accesibles para todos, incluyendo con especial énfasis a las comunidades marginadas y minoritarias. Estas entidades facilitan que los clientes puedan elegir su identidad de género preferida en las tarjetas de crédito, traducir la página web y los servicios bancarios online a diferentes idiomas para los inmigrantes y refugiados, o facilitar la compra de una vivienda a las personas con discapacidades.
Asimismo, en Australia, G&C Mutual Bank dispone de un servicio especial para clientes con dificultades financieras que incluye diversas soluciones que permiten aliviar el estrés financiero, sobre la base de que acontecimientos vitales inesperados como el desempleo, una enfermedad, la ruptura de una relación o los desastres naturales pueden provocar un aumento considerable del estrés financiero.
Una estrategia eficaz para que los bancos con valores puedan aumentar su contribución a la paz y la justicia social consiste en apoyar a las organizaciones que protegen a las poblaciones vulnerables y a las minorías.
En Estados Unidos, Amalgamated Bank financia organizaciones que abordan los impactos financieros del encarcelamiento en familias y comunidades, con iniciativas como Common Justice. Este programa es el primero de este tipo en EE.UU. y aborda los delitos violentos mediante estrategias que responsabilizan a los individuos, rompen los ciclos de violencia y garantizan la seguridad y la reparación de los supervivientes. Common Justice desarrolla e impulsa soluciones de justicia reparadora para la violencia, centrándose en transformar las vidas de los perjudicados y fomentando al mismo tiempo la equidad racial sin recurrir al encarcelamiento.
En Italia, Banca Etica, un banco cooperativo profundamente arraigado en los principios de las finanzas éticas, participa activamente en transformar la vida de algunas de las personas más marginadas de la sociedad. Un ejemplo de ello es la colaboración con la ONG «Regenerazioni Non-profit» en Palermo, junto con el centro de menores de Malaspina. A través de esta alianza, Banca Etica ayuda a proporcionar a los menores detenidos oportunidades de empleo significativas, centrándose en su rehabilitación y reintegración social. El proyecto comenzó con el establecimiento de Cotti in Fragranza, una marca que elabora productos de panadería artesanal dentro de la prisión. La iniciativa dota a los jóvenes de valiosas habilidades laborales y les aporta un propósito y un camino hacia un futuro más esperanzador.

La discriminación contra las personas LGBTQ+ sigue siendo un problema generalizado en todo el mundo, que a menudo se manifiesta a través de la violencia, la exclusión y las desigualdades sistémicas. Muchas personas LGBTQ+ se enfrentan a un entorno hostil en sus países de origen, lo que les lleva a huir de la persecución, el acoso o incluso de situaciones que ponen en peligro sus vidas. Al buscar refugio en nuevos entornos, a menudo se encuentran con problemas aún mayores ―como el acceso limitado a servicios esenciales, el aislamiento social y la discriminación constante― lo que dificulta la reconstrucción de sus vidas.
En el Reino Unido, la organización Micro Rainbow aborda estas necesidades proporcionando un apoyo vital a los refugiados y solicitantes de asilo LGBTQ+. Esta organización benéfica ofrece diversos servicios, como talleres de empleabilidad, alojamiento seguro y grupos de apoyo entre iguales, fomentando así un sentimiento de comunidad y pertenencia. Gracias a un préstamo concedido por Charity Bank y otras asociaciones estratégicas, Micro Rainbow ha conseguido proporcionar viviendas seguras a unas 300 personas, garantizándoles una base segura para prosperar.
Estos son solo algunos ejemplos de las complejidades de la justicia social y de cómo las están abordando los bancos con valores a través del sistema financiero. Gracias a su activismo, a los préstamos directos, a los productos y servicios a medida y a las prácticas socialmente responsables, los bancos con valores contribuyen a rectificar las injusticias históricas perpetuadas por las prácticas de la banca tradicional, como los préstamos discriminatorios.
