El compromiso de la banca con valores con la vivienda asequible representa un cambio profundo en el sector bancario, ya que sitúa la dignidad humana y la sostenibilidad medioambiental en el núcleo de sus operaciones. Estas instituciones están redefiniendo la banca a través de herramientas financieras que generan impactos positivos a largo plazo en las comunidades y el planeta. La colaboración entre bancos y comunidades pone de relieve el potencial de las soluciones financieras innovadoras para abordar problemas sociales profundamente arraigados.
La vivienda es una necesidad fundamental y universal. Todo el mundo necesita un lugar donde vivir. Pero la crisis de la vivienda es cada vez mayor en muchas comunidades por motivos variados ―la pobreza generacional, el déficit de viviendas, el aumento de los precios y la explosión de los alquileres para dar servicio a una industria turística en auge, entre otros factores― lo que hace que el acceso a una vivienda digna sea muy complicado para muchas personas.
La Alianza Global para una Banca con Valores (GABV) promueve el acceso a la vivienda como una fuente de bienestar financiero y de inclusión financiera. El acceso a una vivienda digna es un derecho humano y un aspecto fundamental para construir comunidades fuertes e inclusivas. La mayoría de los bancos con valores ofrecen soluciones financieras para acceder a una vivienda o mejorar la eficiencia medioambiental y las condiciones de vida de un hogar.
Los miembros de la GABV facilitan el acceso a la financiación de la vivienda a personas excluidas. Algunos también financian a organizaciones que trabajan para mejorar las condiciones de vivienda, reducir la pobreza y dar cobijo a personas en situaciones de crisis.
¿Qué se entiende por vivienda asequible?
El concepto de vivienda asequible se entiende de forma diferente según el lugar del mundo en el que nos encontremos. En los países occidentales, la vivienda asequible suele centrarse en individuos o grupos que compran o alquilan viviendas con arreglo a un umbral de ingresos determinado. El Departamento de Vivienda y Desarrollo de EE.UU. define “vivienda asequible” como aquella en la que el ocupante no destina más del 30% de sus ingresos brutos a los gastos de vivienda, incluidos los consumos relacionados.
Según el miembro canadiense de la GABV, Kindred Credit Union, una vivienda segura y asequible significa:
“reconocer la falta de acceso y oportunidades que tienen las personas a una serie de opciones de vivienda asequible en nuestras comunidades, ya sea por la falta de vivienda, por el aumento de los alquileres para las personas con ingresos fijos o por la necesidad de una vivienda adecuada para los recién llegados.”
A menudo se hace hincapié en que las viviendas cumplan los estándares modernos de seguridad, tamaño y acceso a servicios. Esto suele ocurrir en ciudades en donde el coste de la vivienda suele ser elevado. Para los bancos con valores, esto también significa ayudar a garantizar que los ingresos sean suficientes para mantener una adecuada salud financiera.
Los bancos con valores trabajan con proveedores de vivienda asequible ―desde promotores y organizaciones sociales a instituciones públicas― ya que, entre otras razones, consideran la vivienda como un derecho fundamental, crean comunidades respetuosas con el medio ambiente y sostenibles, y protegen a comunidades desfavorecidas como los inmigrantes y las personas y familias con bajos ingresos.
En Canadá, Kindred se ha asociado con la Waterloo Region Community Foundation para hacer frente a la crisis de la vivienda en esa región, y ofrecen viviendas asequibles a largo plazo a través de proyectos de compra o alquiler, en beneficio de las personas más necesitadas.
Para la entidad estadounidense Beneficial State Bank, la vivienda asequible es un aspecto clave de su misión crediticia, y promueve la creación de asociaciones y soluciones innovadoras para hacer frente a la crisis de la vivienda. Un ejemplo de ello es su colaboración con la organización social Housing Hope, que ofrece soluciones de vivienda a largo plazo para familias de bajos ingresos y sin hogar, ayudándolas a recuperar la estabilidad y manteniendo unidas a las familias. El banco ha prestado cientos de millones de dólares a promotores de viviendas asequibles en California, Oregón y Washington ―tres de los siete estados de EE.UU. con mayor número de personas sin hogar― apoyando la creación de más de 8.400 viviendas.
Mismo problema, distintas soluciones
Jessie y George, artistas afincados en Londres, tenían serios problemas para encontrar una vivienda asequible en el desorbitado mercado inmobiliario de la ciudad, lo que les empujaba a buscar casa únicamente en las afueras de la cuidad. Decididos a permanecer cerca de su comunidad, en el centro de Londres, descubrieron el proyecto St. Clements del London Community Land Trust (CLT). Esta innovadora iniciativa transformó un antiguo hospicio victoriano y hospital psiquiátrico en viviendas asequibles para los residentes locales, garantizando la venta de 23 viviendas a precios vinculados a los ingresos locales y no a los valores de mercado, lo que aseguraba su asequibilidad a largo plazo.

Con el apoyo de la Ecology Building Society del Reino Unido, la único entidad prestamista que en aquel momento estaba dispuesta a respaldar este pionero plan de vivienda, Jessie y George consiguieron una hipoteca adaptada a los requisitos exclusivos del proyecto de St. Clements. En su esfuerzo por apoyar las comunidades sostenibles, Ecology Building Society ofrece hipotecas residenciales para viviendas ecológicas, renovaciones y reformas, y recompensa económicamente a quienes mejoran la eficiencia energética de sus hogares.
En Alemania, Umweltbank ha financiado el proyecto “City quartier Güterbahnhof” en la ciudad de Tübingen. De los 157 pisos existentes en este proyecto, 93 son viviendas sociales. Incorporan un alquiler controlado para los próximos 25 años y su precio es un tercio inferior al índice de precios de alquiler, al tiempo que solo pueden acceder a ellas aquellos inquilinos que tengan un certificado de derecho a la vivienda. Un tercio de los pisos subvencionados están ocupados por desempleados, otro tercio por familias monoparentales con hijos y el último tercio por familias de estudiantes. Los pisos cumplen los requisitos sociales y ecológicos de UmweltProjekt AG, que exige que todos los pisos consuman solo el 40% de la energía de un edificio existente comparable.

En Bélgica, están ganando popularidad otros modelos de vivienda como el cohousing porque consiguen que el derecho a la vivienda sea más asequible. Pero el aspecto social es también un incentivo importante. Fomentan el sentimiento de pertenencia a una comunidad y, por tanto, combaten el aislamiento. La entidad vdk bank lanzó un préstamo hipotecario para ayudar a familias y personas solteras a adquirir su primera vivienda.
Mejores viviendas para vivir mejor
Por el contrario, en el Sur Global, la vivienda asequible va más allá de la asequibilidad financiera y aborda cuestiones fundamentales de condiciones de vida e infraestructuras. A menudo implica el acceso a servicios esenciales como el agua potable, el saneamiento y las estructuras de vivienda seguras y duraderas. El objetivo es mejorar la calidad de vida básica, sobre todo en asentamientos informales o zonas rurales.
En estos lugares, la microfinanciación y los proyectos de construcción impulsados por la comunidad se utilizan habitualmente para ayudar a las personas a mejorar sus condiciones de vivienda de forma sostenible, empleando materiales ecológicos y alternativas energéticamente eficientes.
En Nigeria, LAPO Microfinance Bank Limited, ejemplifica como nadie el impacto transformador de la banca con valores, ya que se centra en mejorar la vida de las personas con bajos ingresos dándoles acceso a servicios financieros sostenibles. En 2012, LAPO se asoció con Lafarge, una empresa cementera, para animar a los clientes a construir viviendas sostenibles y respetuosas con el medio ambiente y darles acceso a la electricidad. Esta colaboración proporcionó a los clientes asesoramiento técnico, estructural y arquitectónico gratuito, estableciendo un nuevo estándar para acceder a préstamos para la vivienda. LAPO también se asoció con operadores de energía solar para ofrecer a los clientes opciones asequibles y flexibles para comprar paneles solares. Hasta la fecha, el banco ha ofrecido soluciones en el ámbito de la vivienda asequible a más de 27.000 clientes.
Banco Popular de Honduras concede microcréditos a pequeños emprendedores para mejorar las condiciones de higiene y seguridad de sus familias mediante proyectos de construcción o mejora de viviendas y negocios. El préstamo verde de saneamiento y agua resulta clave para las familias hondureñas. Les permite reducir los residuos sólidos y garantizar un tratamiento adecuado de las aguas residuales en los hogares, muchas de las cuales todavía dependen de fosas sépticas y letrinas. Esto aumenta el riesgo de contaminar las tierras de cultivo, así como los ríos y lagunas cercanos. El acceso a este préstamo ayuda a estos microemprendedores a mejorar sus condiciones de vida y de trabajo, y les ofrece una vía para salir de la pobreza.
Enfrentarse a la falta de vivienda
La definición de “sin techo” varía de un país a otro, lo que dificulta enormemente su medición en todo el mundo. No obstante, en 2005 se hizo un intento a escala mundial, cuando las Naciones Unidas estimaron que había 100 millones de personas sin hogar. En 2024, las Estadísticas Mundiales sobre las Personas sin Hogar ampliaron la definición de “sin techo” para incluir también a las personas que viven en viviendas inadecuadas ―como barrios marginales y estructuras no destinadas a vivienda― y descubrieron que había 1.600 millones de personas que carecen de una vivienda adecuada.
Las comunidades consideradas en situación de riesgo o desventaja, como las minorías y los inmigrantes, son las más propensas a quedarse sin hogar y las que menos acceso tienen a una vivienda segura.
Southern Bancorp, miembro de la GABV que opera en el sur de Estados Unidos, decidió crear una división hipotecaria específica para hacer frente a la brecha existente en la propiedad de la vivienda entre las comunidades negra e hispana y los propietarios blancos. A través de su visión a largo plazo, el banco pretende no solo erradicar esta brecha, sino también crear una nueva generación de propietarios potenciales y romper los ciclos de pobreza en las comunidades minoritarias y marginadas de todo el sur.
Una historia similar se repite en Marshall Heights, en Washington, un barrio históricamente afroamericano que empezó como asentamiento informal porque era uno de los pocos lugares de la ciudad donde se permitía a los negros adquirir propiedades. Muchos de los residentes originales eran afroamericanos pobres que se trasladaron desde el sur de Estados Unidos en busca de mejores oportunidades. A pesar de formar parte de la capital del país, la comunidad estaba muy desatendida por el gobierno municipal. Con el tiempo, organizaciones locales como SOME (So Others Might Eat) han intervenido para ayudar a la comunidad. Con una inversión de 10 millones de dólares proporcionada por City First Bank ―el mayor banco del país dirigido por personas negras― SOME desarrolló el Conway Center, un gran proyecto de uso mixto que incluye 202 viviendas asequibles, servicios sanitarios y oportunidades de formación laboral.
En el Reino Unido, Extern Homes fue creada por Extern Northern Ireland para abordar el grave problema de las personas sin hogar y la inestabilidad de la vivienda. La iniciativa ha proporcionado alojamiento seguro y con apoyo a personas sin hogar o en riesgo de ello. Un préstamo de Charity Bank permitió a Extern adquirir diez casas para transformarlas en refugios seguros donde las personas pueden rehacer sus vidas.
Charity Bank también financió Target Housing, una organización que ofrece soluciones de vivienda a personas con necesidades complejas, como drogodependencia, alcoholismo, problemas de salud mental y dificultades de aprendizaje. Su última iniciativa, THRIVE, se dedica a proporcionar vivienda permanente y apoyo a algunos de los casos más difíciles de personas sin hogar: personas cuyas vidas se han visto profundamente afectadas por traumas, adversidades e inestabilidad, y que a menudo han sido rechazadas por otros servicios.
Catalizador de un cambio social integral
Abordar el complejo reto de las personas sin hogar y la vivienda inadecuada requiere un esfuerzo mundial concertado. Mientras el mundo se enfrenta a la actual crisis de la vivienda, el trabajo de los miembros de la GABV ofrece un motivo de auténtica esperanza. Sus esfuerzos por financiar proyectos de vivienda asequible, apoyar a las comunidades sostenibles y ayudar a las personas desfavorecidas a disfrutar de la dignidad de un hogar seguro y confortable, demuestran que la banca puede ser una poderosa herramienta para generar un cambio social positivo.
Estas instituciones siguen dando prioridad a la vivienda como derecho fundamental y aprovechan sus innovadoras soluciones financieras para ello, al tiempo que allanan el camino hacia un futuro más inclusivo y equitativo.
